Un día de estos habrá que levantarse con la sonrisa puesta para siempre, ponerse los tacones para pisar más fuerte, para que el mundo oiga lo fuerte que te has vuelto. Habrá que despojarse de aquello que nos hace ser peores personas y empezar a regalar sonrisas allá por donde pasemos. Habrá que soltarse la melena, para que el viento la mueva a su merced, y demostrarle al mundo entero que sigues ahí, más viva que nunca.

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